lunes, 8 de diciembre de 2014

El soundtrack de tu vida

El placer dañino de escuchar una canción la cual sabes que te va a llevar directamente al abismo, una vez más; pero que, como otras veces, te resistes a apretar el botón skip del iphone solo para escucharla unos segundos y sentir que todo tu ser se sumerge en ese estado de profunda melancolía, de nostalgia. 

No te diste cuenta, sin embargo, que en el interín en que la escuchas con detenimiento, en el que no razonas ni pones atención a la letra porque ya te la sabes, tu cuerpo o tus emociones no te responden como usualmente te respondían. Y te sorprendes sí pero tú terca, como siempre, te pegas aún más a la canción, le subes el volumen al iphone y cierras los ojos tratando de recordar o volver a sentir lo que sentías antes. Hace ya algunos años. ¿Qué ha pasado?. La canción no ha cambiado, la letra la sigues cantando, comprendes exactamente cada palabra y su significado. Recuerdas que esas palabras y esa tonada te dijeron algo en un instante preciso, te dijeron todo durante mucho tiempo.  ¿Entonces?.

Pues nada, esa canción ahora forma parte del soundtrack de tu vida, tu cuerpo ya la asimiló y la hizo suya como muchas otras que llegaron y se quedaron en el transfondo de tu ser y de tu iphone. Esa canción no te hace daño y no te hará daño nunca más. No te abruma ni te abrumará cada vez que la escuches. Nunca más te sacará una lágrima y no será necesario que subas el volumen o que hagas skip al iphone. La escucharás como tantas canciones escuchas todos los días. La escucharás mientras lees o conversas con alguien y quizás hasta te saque una sonrisa, una especie de burla hacia ti misma por haberte dejado tocar por una canción habiendo otras mejores. Te dirás que así es el soundtrack de tu vida, enmarcan escenas, instantes que pasan y se quedan en tu memoria por el resto de tu vida. 

Aceptarás que esa canción no te quitará el aliento, nunca más.

Sonreirás.




Suena "The Suburbs"- Arcade Fire


"sometimes I can't believe it, I'm moving past the feeling... again"  

Amor Maternal-- "Yo solo digo"

En la Feria del Libro Ricardo Palma, un domingo cualquiera

Jecca: Este libro le encantaría a XXX, es de su grupo favorito. ¿Cuánto cuesta?

Encargado: Está 220 soles.

Jecca: Fácil se lo compro sería un regalazo.

La mamá que, apenas escuchó el precio del libro, se para a lado de Jecca para hojearlo inquisidoramente. Termina y la mira.

Mamá: Tú siempre te acuerdas de XXX no?

Jecca: (volviendo a hojear el libro leyendo su índice, viendo sus fotos y comprobando una vez más que sería un regalazo). Sí, bueno, es mi amigo no?. Uno siempre se acuerda de sus amigos.... creo

Mamá: Sí pero para regalarle un libro así..

Jecca: ¿Bien roña eres no? ¿Ahora qué vas a decir? Habla de una vez.

Mamá: La pregunta no es si uno siempre se acuerda de sus amigos, la pregunta es si XXX se acuerda de ti o de alguna forma ha demostrado que se acuerda de ti.  

Jecca: No lo sé. Ni que estuviera en su mente pero yo sí y normal tampoco es que sea el fin del mundo  el que le regale un libro de su grupo favorito. Sería tipo regalo de Navidad.

Mamá: Yo solo digo que la amistad tiene que ser recíproca. No puedes regalarle algo a alguien que no da nada, que no te contesta nunca el  teléfono cuando la llamas o que no te saluda por tu santo o si te saluda te saluda con un mensaje miserable vía whatsup. No pues. No corre. Eso no es la voz. 

Jecca: Mamá...no puedes estar en esa nota siempre....recordando lo que hace o no hace tus amigos por ti. La amistad se supone que es libre. Uno da porque le nace, porque quiere y ya. Sin cuestionamientos y sin jodas. 

Mamá: Yo solo digo que te fijes a quien le nace hacer por ti lo mismo que te nace hacer o harías por ellos. Hay un huevo de gente que ha estado a tu lado en los momentos más difíciles de tu vida y no es que necesites regalarle un libro de 220 soles, simplemente están ahí y ellos saben que tú estás allí.  Ya fue XXX, su etapa ya pasó. Tú has cambiado y XXX también. A qué te apuesto que le compras el libro, se lo regalas, XXX te dice gracias y nunca más te vuelve a ver, no te contesta el celular o tal vez se siente "aturdido" por el regalo. ¿No te acuerdas lo tarado y huevas que es XXX? ¿Para qué quieres una amistad así? Hazle un regalo a alguien que realmente se lo merezca.  

Jecca: Qué pesada puedes ser realmente....

Mamá: Yo solo digo...

Jecca: Ya, se terminó el tema.
(minutos después)        

Puede que tengas razón... "puede"....

Mamá: pero nunca me lo vas a reconocer no?

Jecca: (...)







domingo, 15 de junio de 2014

Crónicas Mundialistas

inspirada en una columna de Jeremías Gamboa


"¿Cómo te encuentra este Mundial?" le pregunté a una amiga un día antes que empezara esta fiesta que se renueva cada cuatro años. Mi amiga me miró con cara de no tener la menor idea de lo que le estaba hablando y me respondió sin más "Ni me acuerdo del  Mundial anterior" soltando una carcajada que nos hizo reír a las dos. 

Sin embargo, ahora que me asaltó la interrogante me pregunto a mi misma ¿Cómo me encuentra este Mundial?. Recuerdo perfectamente el Mundial 2010 y recuerdo perfectamente, también, el Mundial 2006. Del resto de mundiales no me acuerdo de absolutamente nada. 

El Mundial 2006 me asaltó trabajando en un Banco que hoy ya no existe, en un ambiente hostil, artero y que espero nunca volverme a topar. Entre aquella jungla de personas y encargos nos dábamos un tiempo para ver minutos contados del partido antes de volver al stress de todos los días. Pude ver el cabezazo que le dio Zidane a Materazzi en el partido de la final, por razones que hasta ahora se desconocen. ¿Hasta ahora me pregunto qué le habrá dicho Materazzi a Zidane para que éste reaccione así en el último partido de su carrera?

Por mi parte, acababa de salir de la universidad directamente a trabajar como abogada contratada, recuerdo que, en esa época, sí gustaba mi carrera pero, ahora que lo pienso, me gustaba por las razones incorrectas, para complacer al resto; a mi jefe, a mis compañeros, a un ego recién formándose. Adoraba que todos quedaran impresionados con el mejor análisis jurídico, adoraba destacar y que vean en mí un futuro promisorio, una abogada de estudio en ciernes, una gran profesional. Vivía para trabajar hasta altas horas de la noche, tratando de seguir un modelo auto impuesto aunque en el fondo una voz casi inaudible me susurrara al oído lo que mi mente se negaba a aceptar, aunque en el fondo esa voz argumentaba como el mejor abogado mil y un razones para no seguir. No escuchaba música ni escribía, eso era para tontos. 

Hasta que un día, en el 2007, mi cuerpo explotó así sin más, sin mayor explicación que la soberanía de sí mismo. Sin aviso previo ni alerta, explotó para decirme que me estaba matando y que lo estaba llevando de encuentro al seguir un guión para el que no había nacido. Sin mayor preámbulo, mi cuerpo me increpó que ya no daba más, que estaba cansada, que se zurraba en mi ego y en mis razonamientos dañinos. Mi cuerpo se puso en huelga y yo no pude hacer nada.  

En el Mundial del 2010 yo ya había dado la vuelta al mundo, me había separado de aquellos amigos que habían sido amigos pero que ya habían cumplido su ciclo, me había enamorado y me habían roto el corazón. Mi corazón, sin embargo, seguiría atado por bastante tiempo. Ya no ansiaba encajar en ningún perfil y en ningún guión, creo que fue por eso que muchos a quien yo consideraba amigos en el 2006 se fueron alejando. Había cambiado. Era dueña de mis fracasos y mis aciertos y entre aquellos minutos del partido entre Uruguay y Ghana en que Suárez tapa la bola y lo expulsan, yo estudiaba una maestría en Periodismo y Comunicación Digital en la Universidad Carlos III de Madrid en un intento de encontrar mi rumbo, mi propio guión, mi propio perfil. Escribía y escuchaba música. La amaba.

El partido de la final entre España y Holanda me sorprendió saludando y felicitando a amigos españoles por el campeonato, sintiendo su ganancia como si fuera la mía, participando de su alegría al igual que ahora participo de su congoja. 

Este Mundial 2014, me encuentra trabajando, irónicamente, en un Banco, participando de la Polla Mundialista y viendo cada partido en la Sala del Directorio comiendo pizza con todos y debatiendo cada jugada y cada gol. Escribo. He publicado en México y España, y soy columnista para un revista en E.E.U.U. Muero por publicar en Lima. He hecho radio y también fotografío conciertos de bandas tributo.  Mi corazón está tranquilo y sereno. Mi voz se ha vuelto más sonora, ya no es un abogado argumentando sin cesar las razones para no seguir. Ahora, mi voz es aquella canción que me acompaña todos los días y me recuerda mi búsqueda. Tengo amigos valiosos que me aceptan y me estiman tal y como soy, que me aguantan mis frickeadas y sobretodo, me acompañan en mis anhelos y en mi impaciencia aunque, como mi amiga, muchas veces no entiendan mis preguntas filosóficas a mitad de la tarde.

¿Me pregunto cómo me encontrará el Mundial 2018?. Por ahora, me conformo en saber que la vida así como el Mudial es impredecible, sin patrones de por medio ni estadísticas. No hay certezas ni lógicas, no hay supuestos ni hay consecuencias. Es un albur en el que cada jugador tira su moneda al cielo y dice para sí "y que sea lo que sea".